Wings es la conjunción perfecta entre las mayores cualidades del cine mudo y las exigencias del cine comercial de la época. Este vibrante drama bélico dirigido por William A. Wellman sigue impactando hoy día por su virtuosismo técnico y sobre todo por las impresionantes escenas aéreas, para las cuales Wellman contó con 300 pilotos y con varios aviones del ejército, que se ofreció a colaborar en este relato sobre la I Guerra Mundial.
Esta gigantesca superproducción vio recompensados sus esfuerzos al alzarse con el Oscar a la mejor película en la primera ceremonia de los famosos premios, siendo la única película muda que ha ganado dicho galardón junto a The Artist (2011). Y por si eso fuera poco, otro aliciente extra es disfrutar del brevísimo papel de un joven y por entonces desconocido Gary Cooper, que en tan solo un par de minutos emana tal carisma que a raíz de este pequeño rol se convirtió en una estrella. Parece que todo lo que rodeaba a Wings estaba destinado a triunfar.
