En el estrenó de Nosferatu hace ahora exactamente 100 años, la viuda de Bram Stoker demandó a sus productores al considerar el filme un plagio de la famosa obra de su marido, Drácula. El dictamen que se impuso obligaba destruir todas las copias de la película. Afortunadamente, para entonces el filme ya se había distribuido por todo el mundo, ya que de haberse podido ejecutar la sentencia nos habríamos perdido una obra maestra del cine silente. Nosferatu es la primera gran película de la historia en tratar el tema del vampirismo representado aquí por la inquietante imagen del conde Orlock, uno de los grandes iconos del cine. Pero la fascinación que sigue generando Nosferatu no reside sólo en ser una de las obras pioneras del cine de terror, sino en el extraordinario trabajo de dirección de Murnau, que conjuga elementos terroríficos con otros de singular belleza y lirismo mediante una genial combinación entre realidad e irrealidad.
