A mediados de los años 20, un por entonces desconocido Luís Buñuel estaba intentando abrirse paso en el mundo del cine colaborando en algunas de las películas vanguardistas que se filmaban en Francia por aquel entonces. Uno de sus trabajos más destacados fue su labor como guionista en La chute de la maison Usher, la mejor adaptación que se hizo en la era muda de un relato Edgar Allan Poe y que fue dirigida por Jean Epstein, una de las principales figuras de la vanguardia francesa.
