El reciente éxito de Joker nos ha demostrado cómo al público le sigue fascinando la figura del payaso trágico con un lado oscuro, de modo que resulta especialmente oportuno rescatar el que es sin duda el gran antecedente del filme de Todd Phillips. He who gets slapped fue la primera película realizada en Hollywood por el sueco Sjöström, uno de los directores más reputados en la era silente. Y no se puede negar que empezó con buen pie con esta historia sobre un científico convertido en clown a raíz de la traición de su esposa y su mecenas, amante de ésta. Fusión de ternura, crueldad y delirio justifican que represente una película de culto. Una interpretación memorable de Lon Chaney, repleta de patetismo, que sin duda se hizo eco Joaquin Phoenix en el papel que le valió el Oscar.
